
Después de tres años de lucha, el gran Severiano Ballesteros nos ha dejado. Dos tumores cerebrales tienen la culpa. Nunca habrá suficientes palabras de elogio que compensen todo lo que este excelente deportista le ha dado a nuestro pais. Con su talento y esfuerzo, situo a España en el mapa cuando aún eramos niños con pañales de imperdible. El primer gran deportista global que dió España, el espejo de los Nadal, Gasol, Alonso y compañía. Un fuera de serie.
Se va como lo que fue, un gran campeón. Su lucha titánica contra la enfermedad, sus ganas de vivir y su irrenunciable espiritu competitivo, han supuesto su última gran lección de la vida. En estos días de trajín y mala leche que nos toca vivir, donde los valores de unos y otros se van por la cisterna del váter sin remordimientos, no nos vendría mal aplicarnos alguna de las muchas enseñanzas de Seve. Podríamos empezar por esta…
“Mulligan, en golf, es una segunda oportunidad. Yo he tenido un Mulligan. La prueba es que estoy vivo, que puedo hacer cosas, que hablo, que razono perfectamente. Si lo observo objetivamente… He tenido mucha suerte, la verdad”
( Severiano Ballesteros )
Carpe Diem. Un crack.

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